Las altas temperaturas propias del verano representan un factor de riesgo adicional para las personas con pie diabético, ya que favorecen la deshidratación, dificultan el control glicémico y pueden afectar la circulación y la cicatrización de heridas. Frente a este escenario, la alimentación y la hidratación cumplen un rol fundamental en la prevención de complicaciones.
Desde la Fundación Instituto Nacional de Heridas, especialistas en el manejo integral de heridas, úlceras y ostomías, recomiendan reforzar hábitos alimentarios saludables durante esta temporada, especialmente en pacientes con diabetes y lesiones en extremidades inferiores.
Una dieta adecuada debe priorizar proteínas magras, indispensables para la reparación de tejidos y la cicatrización, como pescado, pollo, pavo, huevos y legumbres. Asimismo, se aconseja aumentar el consumo de verduras frescas y de bajo índice glicémico, las que aportan antioxidantes y ayudan a reducir procesos inflamatorios.
En el caso de las frutas, su consumo debe ser moderado y controlado, privilegiando aquellas con menor contenido de azúcar y evitando los jugos naturales o procesados, que elevan rápidamente la glicemia. También es importante incorporar grasas saludables, como aceite de oliva y palta, las que favorecen la circulación sanguínea.
Hidratación: un pilar en verano
La hidratación constante es clave durante los meses de calor. La deshidratación puede espesar la sangre, afectar la microcirculación y aumentar el riesgo de complicaciones en el pie diabético. Se recomienda una ingesta diaria suficiente de agua, evitando bebidas azucaradas, néctares y alcohol.
Alimentos a evitar
Durante el verano, es especialmente importante restringir el consumo de alimentos ultraprocesados, frituras, masas, bebidas azucaradas y el exceso de sal, ya que estos favorecen el edema, la inflamación y el mal control metabólico.
Un enfoque integral de cuidado
Durante el verano, es especialmente importante restringir el consumo de alimentos ultraprocesados, frituras, masas, bebidas azucaradas y el exceso de sal, ya que estos favorecen el edema, la inflamación y el mal control metabólico.
La Fundación Instituto Nacional de Heridas mantiene un compromiso permanente con la educación y prevención, promoviendo el autocuidado informado y el acceso oportuno a atención especializada, especialmente en los meses donde el riesgo de complicaciones aumenta.



